
La península de Corea sufre una ola de calor extrema. Pyongyang registró 36,7 °C el 7 de agosto de 2026, récord histórico. En Corea del Sur, Yangsan alcanzó 42,5 °C y más de 20 personas murieron; Corea del Norte no reporta fallecidos. Medios estatales norcoreanos recomiendan sopa de perro, un plato tradicional veraniego, junto con samgye-tang (sopa de pollo con ginseng), pescado y frijoles rojos. Esta tradición contrasta con la ley surcoreana que prohibirá el consumo de perro en 2027. La respuesta al calor difiere:
el Sur despliega alertas y refugios climatizados; el Norte, aislado, muestra a gente en bicicleta y trabajando al sol, o en el complejo turístico de Wonsan. Pese a las diferencias políticas, ambos países comparten el samgye-tang como plato revitalizante. La inseguridad alimentaria agrava la situación: el PMA estima que 10,7 millones de norcoreanos (40 %) están subalimentados. Las costumbres culinarias ocultan la falta de información independiente sobre el verdadero impacto.



