EMPRESAS Y EL SUPERMINISTERIO
El Gobierno ya aplica el cambio en su ala económica para buscar más eficiencia. Pese a que hay voces que alertan de un riesgo de lastimar el diálogo con el sector privado, es la apuesta del Gobierno y será uno de sus hitos en estos cuatro años de gestión. El Ministerio de Desarrollo Económico y Productivo es ahora un «superministerio» diseñado para unificar las decisiones económicas del país. El objetivo principal es lograr que el Estado funcione con la agilidad y lógica de una gran empresa corporativa. El nuevo ente nace de la fusión de cuatro carteras: Economía y Finanzas; Producción; Comercio Exterior e Inversiones; y Agricultura, Ganadería y Pesca. Lo encabeza la ministra Sariha Moya. Ella estará al mando de seis viceministerios: Finanzas, Economía, Producción, Industria y Turismo, Comercio Exterior e Inversiones, Producción Agropecuaria y Desarrollo Rural, y Acuacultura y Pesca. En este cambio debe ser primordial el diálogo transparente con el sector privado y sus necesidades, que no se traducen únicamente en las urgencias de las grandes empresas. El nuevo diseño institucional debe estar orientado a recuperar la competitividad, alivianar la complicada política tributaria, laboral y comercial. También establecer canales de seguimiento de los compromisos. La Cámara de Industrias y Producción (CIP) ha realizado advertencias acerca del modelo propuesto. La alerta es que concentrar tantas funciones podría generar nuevos bloqueos burocráticos. Y esa es la primera prueba: la pertinencia y efectividad del cambio para impulsar el crecimiento.



