FENÓMENO DE EL NIÑO

Las advertencias sobre un fenómeno de El Niño de intensidad similar o incluso superior al de 1997-1998 obligan al país a dejar la improvisación y actuar con urgencia. No basta con vigilar el clima, es necesario preparar al Estado y a la sociedad para enfrentar un escenario que puede afectar la producción, la salud, la infraestructura y el abastecimiento de materias primas y productos terminados. La seguridad alimentaria debe ser prioritaria. La disminución de capturas pesqueras y las pérdidas agrícolas amenazan el suministro de alimentos y repercuten en el transporte, el comercio y la industria. Si provincias o regiones quedan aisladas por inundaciones o deslizamientos, el abastecimiento dependerá de una planificación anticipada y de reservas estratégicas. Prevenir hoy para evitar una crisis mañana También hay que fortalecer la capacidad hospitalaria, garantizando camas, medicamentos, insumos y personal para atender el aumento de enfermedades que sobrevienen como consecuencia del fenómeno. Y la infraestructura crítica debe protegerse frente a aluviones y crecidas de ríos, que podrían afectar el funcionamiento incluso de Coca Codo Sinclair. Ante una amenaza de esta magnitud, Ecuador no puede distraerse en disputas políticas. La prioridad debe ser prevenir hoy para evitar que una emergencia climática se transforme mañana en una tragedia nacional.

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