CONCESIÓN VIAL EN ECUADOR
Aunque la crisis económica limita severamente la capacidad del Estado para invertir en infraestructura, el país no puede resignarse al deterioro constante de su red vial. El pésimo estado de las carreteras, en especial de aquellas que conectan Costa con Sierra y esta con el Oriente, representa una amenaza para la producción, el comercio y la seguridad de millones de ecuatorianos. Más aún cuando el fenómeno climático de El Niño se aproxima con pronósticos de gran intensidad: el riesgo de que amplias zonas queden incomunicadas es una realidad que exige decisiones inmediatas. La concesión vial como alternativa de inversión En tiempos de escasez resulta indispensable buscar alternativas que garanticen la movilidad nacional, porque el desarrollo de un país depende de carreteras seguras y funcionales que unan a todas las regiones del Ecuador. En este contexto, la concesión vial surge como una opción viable, siempre que se sustente en absoluta transparencia, reglas claras y mecanismos de control que aseguren que los ingresos se destinen al mantenimiento permanente de la infraestructura. Transparencia y control para una infraestructura sostenible Si bien ningún modelo es perfecto, una concesión bien administrada puede evitar que el país quede aislado, proteger la actividad productiva y fortalecer la integración nacional. La prioridad debe ser una red vial eficiente al servicio de todos los ecuatorianos.



