EMPLEO Y DESARROLLO CONTRA EL CRIMEN
Desde 2024, cuando el crimen aterrorizó al país con el ataque a TC Televisión, empezó una etapa de mano dura, pero esa estrategia no es sostenible a largo plazo. El nuevo plan de seguridad del presidente Daniel Noboa introduce una visión más integral de las causas de la violencia y la inseguridad. Desde el punto de vista financiero, es insostenible gastar permanentemente en armamento, los excesos lastiman la credibilidad de las fuerzas del orden y del Gobierno y, finalmente, si no hay resultados contundentes en el corto plazo, la ciudadanía pierde confianza en la estrategia. Disminuir la inseguridad es un reto que necesita de varias instituciones. Una de las más relevantes es la Vicepresidencia de la República, que activó planes contra la desnutrición crónica infantil, el embarazo adolescente, la salud mental, y otros. Con la meta de atacar a las causas de la violencia, el nuevo plan de seguridad reconoce finalmente que la inseguridad no se combate solo con armas sino también con obras, empleo, educación y servicios públicos. En el caso del empleo, el Gobierno anuncia que iniciará proyectos para formalización, capacitaciones con apoyo del sector privado y flexibilización laboral. Adicionalmente, el sector indígena recibirá un tratamiento especial: se priorizarán servicios básicos y proyectos de conectividad en las comunidades para el 2029. Este cambio de política pública es alentador, pues el país ha visto cómo caen cabecillas a diario y la percepción de inseguridad no cambia.



