CONCURSOS PÚBLICOS BAJO SOSPECHA
No es una maldición, es simple metida de mano política y conflicto de intereses. No hay concurso público que no se vea trastocado por cualquier situación adversa. La elección del proyecto del Museo Nacional (MuNa) es el más reciente ejemplo de ello. Lo que se supone debía ser una evaluación bajo parámetros técnicos se convirtió en una polémica que invita a preguntarse: ¿las instituciones del Ecuador son capaces de organizar concursos decentes y transparentes? La pregunta se responde sola. Cuando hay intereses de por medio, la decisión de quien ejerce el poder es la que termina imponiéndose. Procesos estancados generan dudas y cuestionamientos Ahí está también el concurso para fiscal general del Estado, estancado porque el pleno del Consejo de Participación Ciudadano no puede aprobar las calificaciones de méritos. Es una paralización que también llama la atención por la cercanía de la elección de los nuevos vocales, lo que puede atrasar aún más el proceso. ¿A quién beneficia esta pausa del concurso? Es la pregunta que se planteó uno de los observadores internacionales y que vale la pena que los ciudadanos se planteen. Y ni se diga el concurso para renovar a los vocales del Consejo Electoral. No se puede esperar procesos técnicos y transparentes si el interés político mete su mano.


