Estados Unidos conmemoró este sábado su 250 aniversario sumido en una profunda división nacional, con Donald Trump como protagonista. El presidente acusa a «radicales y extremistas» de atacar la identidad del país, mientras una brutal ola de calor —con 160 millones de personas bajo alerta— obliga a cancelar el desfile de Washington.

Pese al abrasador sol (unos 107 °F), Trump prometió un discurso «muy largo» para exhibir su resistencia. En el Monte Rushmore, la víspera, advirtió del resurgimiento de «la amenaza del comunismo», apuntando al ala izquierdista demócrata, cuyas victorias en primarias avivan la tensión de cara a las legislativas de noviembre.
Sin recurrir a su retórica más dura contra inmigrantes, insistió en que hay que «amar lo que hemos construido». Mientras, sus seguidores impulsan un proyecto para esculpir su rostro junto a Washington, Jefferson, Lincoln y Roosevelt. Para la ciudadanía, la fecha conjuga la reflexión sobre la identidad nacional con la celebración festiva.



