
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, realizó este miércoles el primer vuelo oficial a bordo del nuevo Air Force One, un Boeing 747-8 donado por Catar que ha desatado una intensa polémica política y ética tanto dentro como fuera del país.
El mandatario calificó la aeronave de “impresionante” y aseguró sentirse “muy orgulloso” de un aparato que, en sus palabras, representa “el avión que Estados Unidos debía tener”. El estreno tuvo lugar en la Base Conjunta Andrews, desde donde Trump partió rumbo a Dakota del Norte para asistir a la inauguración de una biblioteca dedicada al expresidente Theodore Roosevelt. Sin embargo, el republicano reconoció que el verdadero motivo de su entusiasmo era el debut de la nueva aeronave presidencial.
“Este será el primer vuelo del que, a mi juicio, es tal vez el mejor avión comercial jamás construido”, declaró ante los periodistas que acompañaban a la comitiva presidencial. “La inauguración de la biblioteca será muy buena, será muy divertido; pero, para ser sincero, me entusiasma este primer vuelo”, añadió. La incorporación del avión se produce después de que, en 2025, el Pentágono aceptara formalmente la donación realizada por Catar, uno de los principales aliados estratégicos de Washington en Oriente Medio.
La decisión generó desde el primer momento un intenso debate sobre la conveniencia ética y los riesgos de seguridad derivados de aceptar un regalo de semejante magnitud por parte de un gobierno extranjero. El Boeing 747-8, decorado con los colores rojo, blanco y azul de la bandera estadounidense por petición expresa de Trump, será utilizado de manera provisional mientras la compañía Boeing completa la construcción y modernización de los dos nuevos aviones presidenciales encargados durante el primer mandato del actual presidente, entre 2017 y 2021.
Antes de su puesta en servicio, la aeronave fue sometida a una profunda remodelación valorada en aproximadamente 400 millones de dólares. Los trabajos incluyeron la instalación de avanzados sistemas de comunicación, seguridad y protección, indispensables para garantizar el transporte seguro del presidente de Estados Unidos.
El mandatario también confirmó que, una vez concluya su actual mandato, prevé conservar el avión y exhibirlo en su futura biblioteca presidencial en Miami, una intención que ha contribuido a aumentar las críticas de sus detractores. La llegada del nuevo Air Force One vuelve a situar a Trump en el centro del debate político estadounidense, en una controversia que mezcla diplomacia, seguridad nacional y ética institucional.



