JUSTICIA INQUEBRANTABLE
La calidad de la democracia no se mide solo por la ausencia de corrupción, sino por la capacidad de sus instituciones para investigarla y sancionarla, incluso cuando los involucrados pertenecen al poder. España acaba de demostrar esa fortaleza institucional, ofreciendo un ejemplo para países como Ecuador. España muestra el valor de instituciones autónomas La actuación de su sistema judicial frente a dirigentes vinculados al gobierno confirma que la independencia de la justicia no consiste en proclamarla, sino en ejercerla. Cuando fiscales y jueces investigan sin presiones políticas y resuelven conforme a la ley, el Estado de derecho deja de ser un discurso para convertirse en una realidad. Ese es el verdadero patrimonio de una democracia madura: instituciones capaces de resistir las presiones del gobierno y de exigir responsabilidades a quienes ejercen el poder, sin distingo alguno. La justicia sin presiones como garantía ciudadana Ningún país está libre de corrupción o de la narcopolítica, pero existe una diferencia decisiva entre aquellos donde la justicia se subordina al Ejecutivo y aquellos donde conserva la autonomía necesaria para actuar. Esa independencia es una de las mayores garantías de la libertad ciudadana.



