Las empresas importadoras de agroquímicos de Ecuador entregarán esta semana a Agrocalidad una propuesta para retirar definitivamente del mercado el clorpirifos, pesticida prohibido en la Unión Europea desde 2020 por sus riesgos para la salud y el comercio.

La industria plantea un plazo de transición de 36 a 40 meses, que la autoridad deberá evaluar. Este insecticida organofosforado, usado contra plagas en arroz, maíz, banano, pitahaya y otros cultivos, cuenta con inventarios nacionales de 1,6 millones de litros, según reportes solicitados por la agencia. Con esa base, se instaló una mesa técnica con los ministerios de Ambiente y Salud.
Serapio Arana, presidente de APCSA, adelanta que el cronograma oficial se conocería en julio y defiende que las existencias ya importadas se consuman en el país para evitar su destrucción. Advierte que un retiro abrupto generaría desabastecimiento y alza de precios, pues los sustitutos requieren combinar varias moléculas y encarecen los costos. En banano, por ejemplo, el gasto pasó de 85 a 140 dólares por millar.
El sector exportador, a través de AEBE, pide a Europa considerar las realidades tropicales y permitir transiciones graduales. Hasta junio, el banano ecuatoriano acumula siete notificaciones en el sistema de alerta europeo por residuos del plaguicida. Sin embargo, la propuesta de prolongar el consumo por tres años enfrenta críticas. Eduardo Sánchez, investigador de la ESPOL, alerta que el clorpirifos es un neurotóxico que atraviesa la placenta y afecta el desarrollo infantil.
Mientras se siga comercializando, advierte, persistirán las trazas en las exportaciones. El desafío está planteado: equilibrar los tiempos de la industria, la protección de la salud y la urgencia de no cerrar puertas comerciales en un entorno global cada vez más exigente.




