La creciente aparición de aves marinas enfermas y sin vida en varios puntos del litoral ecuatoriano ha encendido las alarmas entre las autoridades ambientales y la comunidad científica.

El Ministerio de Ambiente, Agua y Transición Ecológica (MAATE) confirmó que mantiene un operativo de monitoreo permanente en las provincias costeras para esclarecer las causas de este evento, que golpea con especial dureza a una de las especies más emblemáticas del Pacífico oriental.
Según los reportes oficiales, los hallazgos se han concentrado en playas de Manabí, Santa Elena y Galápagos, aunque no se descartan nuevos avisos en otras zonas. La hipótesis principal apunta a las alteraciones oceanográficas derivadas del fenómeno de El Niño, que estarían desplazando cardúmenes de peces como anchoas y sardinas, reduciendo así la disponibilidad de alimento para estas aves buceadoras.
Los equipos técnicos del MAATE, en coordinación con la Armada y el Instituto Oceanográfico, realizan muestreos de agua y tejidos para descartar toxinas, biotoxinas marinas o agentes patógenos que pudieran estar actuando como cofactores. Hasta el momento, los análisis preliminares no han detectado contaminantes anómalos, pero la vigilancia epidemiológica se mantiene activa. Los ejemplares fallecidos son retirados siguiendo protocolos sanitarios estrictos, y las aves débiles que logran ser rescatadas reciben hidratación y alimentación asistida en centros de rehabilitación de fauna silvestre, con el fin de aumentar sus probabilidades de sobrevivencia antes de ser liberadas.
Ante esta situación, el Ministerio hace un llamado urgente a la ciudadanía para que evite todo contacto directo con los animales afectados y cumpla estas recomendaciones: no manipular aves enfermas o muertas, mantener alejadas a las mascotas, no intentar trasladar a los ejemplares y reportar cualquier avistamiento al ECU 911, proporcionando la ubicación exacta y, si es posible, una fotografía que ayude a los especialistas.



