Con el 93,92 % escrutado, el izquierdista Roberto Sánchez revirtió una desventaja inicial de 5,5 puntos y lidera el balotaje con el 50,008 % de los votos (8.790.560 sufragios), frente al 49,992 % de Keiko Fujimori.

Una diferencia mínima que mantiene al país en vilo. El desenlace dependerá del voto en el extranjero (favorable a Fujimori), las zonas rurales (bastión de Sánchez) y más de 1.500 actas impugnadas. En medio del empate técnico, Sánchez pidió calma: «Perú necesita estabilidad.
Debemos trabajar por el país e invocar consensos». Mientras se define el recuento, el candidato retomó sus labores parlamentarias para cerrar una comisión fiscalizadora. Su eventual triunfo evocará las elecciones de 2021, cuando Pedro Castillo se impuso a Fujimori por apenas 40.000 votos. Más de 27 millones de peruanos definen al próximo mandatario en un país marcado por la crisis: ocho presidentes en una década.



