
Desde el 1 de febrero de 2026, Ecuador impuso una tasa de seguridad a las importaciones colombianas, desatando medidas y contramedidas que golpearon al comercio bilateral. El arroz, uno de los principales productos de exportación ecuatoriana hacia Colombia, fue de los más afectados. Las cifras del Banco Central reflejan el derrumbe: en enero se exportaron 6.308 toneladas de arroz pilado; en febrero, 3.774 (con certificados previos); en marzo, apenas 218 toneladas, una caída interanual del 85,7%. Aunque Ecuador eliminó la tasa el 1 de junio, el arroz ecuatoriano aún enfrenta un arancel del 75% en Colombia y restricciones para el ingreso terrestre. Javier Ronquillo, presidente de CORPNOARROZ, califica la situación como “imposible” para exportar.
Compradores colombianos han retomado consultas, pero el sector espera una apertura real. El cierre del mercado agravó el sobrestock interno: entre 150.000 y 190.000 toneladas de excedentes, frente a las apenas 20.000 que el Estado planea comprar. Según Jorge Suárez, vocero agrícola, el precio de sustentación ($36 por saca de grano largo, $34 para corto) se ha incumplido: el arroz se vende entre $20 y $28, sin cubrir costos. Las pérdidas del sector rondan los $100 millones. Cultivar una hectárea en Guayas pasó de $2.100 (2025) a $2.600, por el alza del diesel y fertilizantes. Dirigentes señalan problemas estructurales: falta de regulación del precio del arroz pilado, mala planificación agrícola y excesiva concentración de cosechas en Los Ríos, que hunde los precios. A ello se suma la incertidumbre por El Niño, que frena la inversión en siembra y podría derivar en desabastecimiento.



