JUNIO: IDENTIDAD QUE FLORECE EN LA COSTA
Junio tiñe Manabí de tradición, música y fervor. No es un mes cualquiera: es el mes del manabitismo, tiempo de reconocer la huella de una provincia que respira cultura en cada rincón. Las fiestas de San Juan, San Pedro y San Pablo se entrelazan con el sonido del bandoneón y la cadencia del amorfinado, legado de una oralidad viva que cruza generaciones. Ser manabita es llevar en la sangre la fuerza del campo y el salitre del mar. Es honrar al churo que retorna, al cangrejo rojo de manglar, a la fogata que ilumina noches de arrullos y al montubio que cabalga con orgullo su historia. Pero el manabitismo también es resistencia: tras cada adversidad, la provincia levanta la frente con entereza, mostrando al país la fibra de un pueblo que no se rinde. Este junio, más que bailes y comidas típicas, celebremos el alma colectiva. Que el mes nos invite a valorar nuestras raíces, a transmitirlas a los jóvenes y a defender el patrimonio intangible que nos distingue. Porque Manabí no es solo geografía: es poesía hecha costumbre, trabajo hecho identidad. Que cada día de este mes sea un canto a lo nuestro. ¡Viva Manabí, viva su pueblo y su eterno manabitismo!



