El Gobierno de Cuba reiteró claramente su negativa a negociar con EE.UU. posibles reformas políticas o económicas, pese a la muy creciente presión económica de Washington. El canciller cubano Bruno Rodríguez, en un encuentro internacional en La Habana, afirmó: «No forma parte de ese intercambio el orden político y económico de Cuba. No discutiremos jamás con Estados Unidos los asuntos que competen solo a nuestra soberanía».

Advirtió que «Cuba se defiende con las ideas y se defenderá con las armas» y que, ante un ataque, «sería un avispero, una trampa mortal». Mientras, Trump aseguró que «tomará el control» de Cuba «casi de inmediato». Washington ha intensificado las sanciones con una orden ejecutiva que afecta a cualquier empresa con negocios en la isla, especialmente en energía, defensa y finanzas.
El bloqueo petrolero ha paralizado totalmente la economía y multiplicado los graves apagones. Ambas partes reconocen conversaciones desde hace al menos un mes, sin avances públicos.



