
El avance de aguas cálidas profundas bajo las plataformas de hielo podría desencadenar un aumento global de los océanos, según alertaron en un estudio expertos de la Universidad de Cambridge.
El avance de aguas profundas cálidas hacia la Antártida amenaza con derretir enormes masas de hielo y podría desencadenar transformaciones irreversibles en la dinámica climática del planeta, según un estudio dirigido por la Universidad de Cambridge y publicado en la revista Communications Earth & Environment. Investigadores documentaron que este fenómeno representa un riesgo directo para las plataformas de hielo antárticas y el aumento del nivel del mar a escala global.
Aunque la amenaza que representan las aguas cálidas para la estabilidad del hielo antártico era una hipótesis respaldada por modelos climáticos previos, el estudio confirma ahora con observaciones directas que el proceso está en marcha y que la suba del nivel del mar podría ser inminente si las condiciones actuales se mantienen. El doctor en geología y glaciólogo Lucas Ruiz, investigador adjunto del CONICET en el Instituto Argentino de Nivología, Glaciología y Ciencias Ambientales (IANIGLA) señaló a Infobae: “Estas mediciones, y sobre todo el hecho de tener una serie de tiempo larga, permiten confirmar algo que ya teníamos como hipótesis”.
El estudio liderado por los investigadores de Cambridge en colaboración con la Universidad de California (UCLA), advierte que la llegada de aguas más templadas a la plataforma continental antártica puede derretir el hielo desde abajo, debilitando su estructura y permitiendo que glaciares y capas interiores avancen hacia el océano. Este proceso eleva el nivel del mar mundial, ya que la Antártida almacena enormes reservas de agua dulce. Durante cuatro décadas, un equipo internacional de científicos recopiló datos oceanográficos mediante barcos y boyas autónomas, logrando observaciones directas sobre cómo el calentamiento global está alterando las corrientes del Océano Austral.
Este cambio permite que la denominada “agua profunda circumpolar”, una masa oceánica cálida, se expanda y se aproxime a la región antártica, debilitando la protección natural de las plataformas de hielo. Joshua Lanham, autor principal del estudio, subrayó que la masa de agua cálida “puede filtrarse por debajo de las plataformas de hielo antárticas, derritiéndolas desde abajo y desestabilizándolas”. El investigador puntualizó que, aunque los modelos climáticos ya anticipaban este fenómeno, “ahora se observa con datos reales”. Las plataformas de hielo funcionan como frenos naturales que contienen los glaciares y las capas de hielo del continente.
De acuerdo con estimaciones de Cambridge, un colapso masivo de estas estructuras podría liberar suficiente agua dulce para provocar un aumento del nivel del mar de hasta 58 metros. Ruiz advirtió, no obstante, que esa cifra requiere perspectiva temporal. “Son 58 metros de aumento del nivel del mar: es un número muy grande, y eso significa que la gran parte de la Antártida se derrita”, indicó. El glaciólogo aclaró que para que ese escenario se concrete “se van a necesitar miles de años, eso es lo que muestran las simulaciones”.
Las plataformas de hielo, antes protegidas por agua fría, se encuentran ahora expuestas a temperaturas más elevadas bajo su superficie. Sarah Purkey, profesora de la Scripps Institution of Oceanography, comparó la situación con “abrir el grifo del agua caliente” bajo estas plataformas. El grupo científico explicó que la pérdida de protección incrementa el riesgo de colapso de las plataformas, afectando también a los glaciares y capas interiores. Esto podría desencadenar impactos en la dinámica antártica y en el aumento del nivel del mar a nivel mundial. Ruiz coincidió con ese diagnóstico sobre el rol de las plataformas: “Si se pierden, los glaciares se van a acelerar y la pérdida de masa de la Antártida va a aumentar”.

El investigador del CONICET también destacó el valor de sostener mediciones continuas en el tiempo: investigaciones como esta son posibles solo cuando los píses mantienen una inversión sostenida en ciencia, algo que en Argentina, señaló, enfrenta un momento de tensión con recortes que afectan organismos de investigación, universidades y servicios técnicos especializados. El estudio combinó registros históricos de barcos con datos recientes de la red de boyas Argo y aplicó aprendizaje automático para construir un registro mensual de cuatro décadas. Esta metodología permitió identificar la entrada de calor en zonas del Océano Austral antes consideradas aisladas.
Más del 90 % del calor adicional producido por el calentamiento global se almacena en los océanos, y se estima que el Océano Austral uno de los principales receptores. Los expertos observaron una disminución en la formación de agua extremadamente fría y densa, un fenómeno que antes ayudaba a mantener alejadas las aguas cálidas y que ahora se reduce por el ascenso global de temperaturas. El Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) ya había pronosticado que el aumento de las temperaturas y el aporte de agua dulce por el deshielo reducirían la formación de aguas densas tanto en el Atlántico Norte como en la Antártida.
Como publicó Infobae, el debilitamiento de grandes corrientes, como la circulación de vuelco meridional del Atlántico (más conocida como AMOC por su sigla en inglés), ya es observable en ambos hemisferios. “No es solo una posibilidad teórica; los datos muestran que este fenómeno está ocurriendo, con consecuencias para el ciclo global de carbono, nutrientes y calor”, subrayó Lanham en un comunicado de la universidad.
El profesor Ali Mashayek, uno de los autores principales del estudio del Departamento de Ciencias de la Tierra de Cambridge, destacó la trascendencia mundial de estas modificaciones: “El océano Austral desempeña un papel fundamental en la regulación del calor global y el almacenamiento de carbono, por lo que los cambios en la distribución del calor en esta región tienen implicaciones más amplias para el sistema climático global”.



