
La biodiversidad del planeta enfrenta un riesgo crítico: hasta el 36% de los hábitats terrestres podría desaparecer hacia 2085 si el calentamiento global continúa. La amenaza no es solo la temperatura, sino la acumulación de eventos extremos olas de calor, incendios, sequías e inundaciones que se encadenan y aceleran el deterioro de los ecosistemas. Un estudio en Nature Ecology & Evolution advierte que, para 2050, el 74% de las especies animales estará expuesto a olas de calor. Zonas ricas como la Amazonía o el sudeste asiático son las más vulnerables.
En los Pirineos ya ocurre: han perdido tres días de helada por década y #AñosJuntoATi 7 INTERNACIONALES ganado cinco de verano, con 1,9 °C más de media. Australia vivió en 2019-2020 una caída del 40% de especies tras incendios y sequía en cadena. Pero hay esperanza: reducir emisiones a tiempo bajaría el impacto del 36% al 9%. “Todavía podemos evitarlo”, afirman los investigadores. Si no actuamos, el silencio será la nueva banda sonora de la naturaleza.



