
Pescadores de Manabí denuncian haber sido víctimas de bombardeos e interceptaciones por fuerzas militares de Estados Unidos. En la provincia operan al menos 130 barcos nodriza que realizan pesca oceánica de hasta 30 días, reconociendo que a veces superan las 200 millas de la Zona Económica Exclusiva de Galápagos. Los testimonios estallaron tras el retorno de las tripulaciones de los barcos Negra Francisca Duarte II y Don Maca, localizados en El Salvador. Jonathan Villafuerte, del Don Maca, relató: “Escuchamos el primer bombazo, vi un dron que explotó. Nos esposaron y nos pusieron capuchas”. Hernán Flores, capitán del Negra Francisca, añadió: “Un dron explotó en la caseta.
Nos trataron como prisioneros”. A estos casos se suma el barco Fiorella, desaparecido desde el 20 de enero con ocho pescadores. Dos sobrevivientes aseguran haber visto un dron y luego humo al norte Familiares exigen respuestas: “Estamos seguras de que Estados Unidos se los llevó”, dijo María Cueva. La canciller Gabriela Sommerfeld evitó pronunciarse: “No sabría decir qué actividades realizaban”. Y Diego Criollo, director de Espacios Acuáticos, sentenció: “La gente sabe a qué se arriesga… si salen a hacer otras cosas, que se atengan”. El sector rechaza cualquier vínculo con narcotráfico. “No son narcotraficantes, son pescadores”, defienden familiares y abogados. A pesar del miedo, deben seguir faenando. “Ahora ya no solo son los piratas, también los barcos extranjeros”, lamenta Eduardo Moreira, armador del Fiorella, quien perdió suúnica embarcación y sustento. Las pérdidas superan los USD 400.000 y el temor paraliza la economía local.



