IVA: EL COMODÍN DE LOS GOBIERNOS
Ecuador no es inmune a los efectos de la guerra. Aunque el epicentro del conflicto en Medio Oriente está a 14.000 kilómetros, hay consecuencias. El primer efecto para el país es que el alza del petróleo encarece la importación de combustibles, empleando más dinero público para sostener el sistema de bandas de precios que sostienen el precio de venta al consumidor. El próximo 12 de abril habrá una nueva actualización de los precios, con un máximo 5% adicional. Por esto, las gasolinas extra y ecopaís podrían llegar hasta los $3,03 por galón y el diésel a $2,96 por galón. El Gobierno descartó regresar a los subsidios. La guerra encarece la energía, y los costos del transporte y la producción quedan expuestos al alza. Esto se sentirá en los próximos meses. Pero esto no es todo. Las consecuencias económicas en el mundo son volátiles por las decisiones que las potencias mundiales toman a diario y por el vaivén del precio del petróleo, que ha subido de $93 hasta $138 por barril en la última semana. Por esto, la principal certeza, dice el FMI, es que la incertidumbre sobre la guerra cambiará las previsiones de crecimiento para todos los países. Los más afectados serán los que están más cerca del conflicto. Los países que sufrirán menos son los que tienen estabilidad política, instituciones fuertes y aquellos que fomenten la productividad y el crecimiento. Cuando la incertidumbre disminuya, dice el Fondo, se deben fortalecer las reservas internacionales. Tarea pendiente en Ecuador.



