
Varias navieras han dejado de operar hacia destinos clave como Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Kuwait y Bahréin.
El conflicto armado en Medio Oriente comienza a generar efectos directos en el comercio exterior ecuatoriano, especialmente en el sector bananero, uno de los principales pilares de exportación del país. La suspensión de rutas marítimas hacia el Golfo Pérsico ha alterado la logística y elevado los costos de envío. Debido a los riesgos en el estrecho de Ormuz, varias navieras han dejado de operar hacia destinos clave como Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Kuwait y Bahréin.
Como resultado, cerca de 600.000 cajas de banano por semana ya no pueden enviarse directamente a estos mercados. El problema no radica en la demanda, que se mantiene estable, sino en las dificultades para transportar la fruta. Ecuavisa señaló que los exportadores han optado por rutas alternas, como el envío hacia Turquía o Arabia Saudita, desde donde la carga se redistribuye por vía terrestre hacia otros países de la región. Este cambio ha incrementado los tiempos de entrega y ha afectado la rotación de contenedores.
La situación también ha provocado escasez de estos equipos en Ecuador, afectando especialmente al sector bananero, que concentra una gran parte de su uso. A esto se suma el incremento en los costos de transporte marítimo, impulsado por el alza del petróleo. Los fletes han subido entre 200 y 600 dólares por contenedor, dependiendo del destino. El impacto podría ser mayor si el conflicto se prolonga, ya que el aumento de costos reduce la competitividad del banano ecuatoriano en mercados internacionales.
Además, factores internos como las restricciones de movilidad en algunas provincias complican aún más el traslado hacia los puertos. El sector advierte que la combinación de incertidumbre externa y limitaciones logísticas internas pone en riesgo la estabilidad de uno de los principales productos de exportación del país.



