
Las quejas de los moradores de la Avenida 30 y sus alrededores no cesan. Denuncian que el abandono municipal, sumado a la falta de cultura ciudadana, ha convertido su día a día en un calvario.
Lo que debería ser un tránsito normal se ha convertido en una odisea diaria. Los habitantes y conductores que circulan por la Avenida 30, específicamente en el sector de las escalinatas de Santa Marta, enfrentan una doble batalla: esquivar los enormes huecos en el asfalto y soportar el hedor y la insalubridad de un alcantarillado colapsado. “Por eso se tapan las alcantarillas, porque tanto los habitantes no tenemos precaución de la basura, la botamos como le da la gana”, lamentó el vecino, haciendo un mea culpa pero también señalando la falta de conciencia colectiva.
Esta mezcla de desechos y agua estancada ha provocado una explosión en la plaga de roedores, cucarachas y mosquitos. “Es una contaminación muy grande para todos nosotros”, sentenció. A esto se suma el mal olor que emana de las alcantarillas, muchas de ellas con tapas mal ajustadas que quedan al borde de la acera. El mal estado de las calles no solo genera molestias, sino que representa un riesgo para la integridad física de los ciudadanos y un golpe a su economía.
Los conductores ven cómo se dañan los amortiguadores de sus vehículos al intentar sortear los cráteres. Pero el peligro es aún mayor para los peatones. “A nosotros hasta en el bus que vamos nos estropeamos, porque el bus va aquí, aquí, aquí, se mueve. Una mujer embarazada le hacen salir su hijo”, denunció el vecino, graficando la violencia del viaje en transporte público. A esto se suma la proliferación de mosquitos por el agua empozada en los huecos, un riesgo latente para enfermedades como el dengue.
La indignación de los moradores apunta directamente a las autoridades. “Hay que por lo menos decirle a la señora alcaldesa que dónde está el dinero que se paga, dónde está el dinero que le llega de todos los impuestos y todas las ordenanzas que a cada rato están mandando”, reclamó el ciudadano, quien recalcó que pagan por servicios de recolección de basura y alumbrado público sin ver una mejora tangible en su entorno.
La pregunta que flota en el ambiente es clara: ¿Acaso este es el estado de las calles que merecemos los ciudadanos mantenses? Mientras la respuesta no llega desde el Palacio Municipal, los vecinos de Santa Marta y de toda la ciudad continúan sorteando huecos, malos olores y una «constante emoción» de incertidumbre cada vez que salen a la calle.



