
Problemas de competitividad, de productividad, temas laborales y una burocracia excesiva han estado siempre sobre la mesa. Y, sin embargo, el 2025 fue un año de cifras récord que alimentó optimismos para 2026. Hoy se suman dos nuevos obstáculos: los aranceles del 30 % que, desde el 24 de febrero, Colombia le impuso a 73 subpartidas agrícolas e industriales, que abarcan la tercera parte de las exportaciones ecuatorianas hacia ese país; y también los aranceles del 10 % que Estados Unidos mantiene a 13 de los 25 principales productos de exportación, entre los que se encuentran el camarón, las flores y las conservas de atún. Si hablamos de riesgo económico, las proyecciones inicialmente señalan que, en el caso de Colombia, serán USD 5 millones semanales, 580 empresas afectadas y 40 mil empleos en riesgo. Los aranceles estadounidenses frenarían el crecimiento de las exportaciones a un 7 % en 2026. Pese a esto, el Gobierno señala que se está trabajando en 15 acuerdos comerciales para diversificar mercados y generar nuevas oportunidades al sector exportador. Sin embargo, es algo que aún se está gestionando y cuya fecha de cierre no se conoce. Así, para los exportadores, este año no dejará de ser incierto; se presenta cuesta arriba. Eso no los asusta ni les resulta novedoso: ya han tenido que afrontarlo antes y, sin embargo, han crecido sostenidamente. De todos modos, los gremios instan a que se retomen los diálogos bilaterales con Colombia y a la pronta firma del acuerdo comercial recíproco con Estados Unidos para estabilizar, en algo, el panorama.



