FIRMAMOS UN PACTO, EXIGIMOS JUSTICIA

La salida del ahora expresidente del Consejo de la Judicatura era necesaria, pero de ninguna manera es la solución a la sumisión de la justicia frente al poder político. Ayer estuvo él, ahora destituido y censurado por la Asamblea Nacional; hoy está otro, y mañana estará otro que sea servil o no a los intereses del poder de turno. En otras palabras, el problema no se soluciona con la salida del expresidente. Era un hecho necesario, sí; pero con las recientes movidas política en la Judicatura, su salida ni siquiera es parte de la solución. Es un cambio de cabeza que responde al mismo amo. La justicia sigue secuestrada por el poder político. Solo cuando alguien con verdadera independencia y voluntad política decida sanear a las cabezas de la justicia para llevar a los tribunales verdaderos jueces independientes, Ecuador podrá decir que camina hacia una justicia digna de sus ciudadanos. Un pacto nacional es necesario. Los políticos deben acordar con los ciudadanos no meter la mano en la justicia; los jueces deben prometer no dejarse tentar por los políticos; y los ciudadanos deben comprometerse a estar vigilantes y denunciar cualquier intento de romper este pacto. Ecuador debe reinaugurar la ética y la moral en los tribunales de justicia, empezando por sus cabezas.

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