
Preocupaciones por la salud mental y la exposición a contenidos inapropiados han empujado a varios países a prohibir o restringir el acceso antes de cierta edad. Australia abrió el camino en diciembre de 2025 con una de las leyes más estrictas, prohibiendo las redes a menores de 16 años bajo multas millonarias, bloqueando ya millones de perfiles. España anunció una prohibición similar para menores de 16 años, que está en trámite parlamentario. Francia aprobó un proyecto que fija el límite en 15 años. En Reino Unido el debate gana impulso, con una enmienda que restringe el acceso a menores de 16 años. Otros países como Eslovenia, Portugal y Finlandia preparan o estudian leyes similares, con límites entre los 15 y 16 años. En conjunto, estas iniciativas reflejan un cambio de enfoque: los Estados tratan el acceso a las redes no solo como una elección individual, sino como un tema de política pública y protección de la infancia.


