
El VIH/sida continúa siendo un problema de salud pública creciente en Ecuador. Desde 1984 hasta 2024, se han acumulado cerca de 85.224 personas diagnosticadas.
La epidemia se concentra en provincias como Guayas, Pichincha, Manabí, El Oro y Azuay, afectando principalmente a la población entre 20 y 49 años, que representa el 81% de los casos. La incidencia es mayor en hombres, quienes triplican los contagios en relación a las mujeres. Un dato preocupante, según el médico del MSP Rodrigo Tobar, es el incremento de casos en personas mayores de 50 años, que bordea el 10%.
Anualmente, desde 2022, se registran entre 5.000 y 5.500 casos nuevos, concentrados en poblaciones clave como hombres homosexuales, mujeres trans, trabajadoras sexuales, personas privadas de libertad y usuarios de drogas. La Dra. Lizbeth Cuasapaz atribuye parte del aumento a la ampliación del tamizaje; en 2024 se realizaron 881.067 pruebas. Aunque la epidemia ha causado aproximadamente 25.000 fallecimientos, se observa una reducción en la tasa de mortalidad (3.1 por cada 100.000 hab.).
Las principales causas de muerte relacionadas son tuberculosis (pulmonar y extrapulmonar), encefalitis por Toxoplasma gondii e histoplasmosis diseminada. Hasta noviembre de 2025, se registraron 475 gestantes diagnosticadas con VIH. Cuasapaz destaca que la transmisión vertical (de madre a hijo) se puede evitar con diagnóstico y tratamiento oportunos, logrando una carga viral indetectable.
Los bebés se clasifican como expuestos perinatales de bajo riesgo (si la madre tuvo control y tratamiento) o alto riesgo (si no lo tuvo). A pesar de las estrategias de prevención, en 2025 se reportaron siete recién nacidos con VIH: tres por transmisión intrauterina y cuatro durante la lactancia. «Este contagio postparto se debe a que la madre retoma su vida sexual; la recomendación es no olvidar medidas como el preservativo», explica la doctora.



