¡PRESIDENTE, YA BASTA DE DISCURSOS!

Aunque los ministros de Defensa, Interior y Salud del gobierno de Daniel Noboa juren y perjuren que están ganando la guerra contra los narcos, los ‘vacunadores’ y la corrupción en los hospitales, la realidad está más torcida que nunca. Los extorsionadores siguen haciendo su agosto: amenazan a negocios, instituciones e incluso a los turistas. ¿Y el Estado? Bien, gracias. La justicia, en cambio, anda de payasada. Jueces y fiscales sueltan a delincuentes con prontuarios kilométricos, apelando al “respeto al derecho”. ¡Vaya burla! Así de ágiles deberían ser para defender al ciudadano honesto que madruga a ganarse el pan, y no para ponerles alfombra roja a los pillos. Y en la salud pública, la podredumbre sigue oliendo fuerte. Los hospitales del IESS y del MSP están secuestrados por mafias que imponen qué se compra y a quién. Los recorridos de los emisarios de Noboa solo sirven para la foto, porque medicinas no hay. La solución es sencilla: que el Estado compre directamente y se acabe la fiesta de directores y administradores. Presidente, ya deje de creerse el cuento. Han pasado 21 meses y el ‘Nuevo Ecuador’ sigue siendo puro bla, bla, bla. El pueblo no quiere discursos, sino un mandatario con los pantalones bien puestos y resultados.

MÁS NOTICIAS

ARTICULO Dr. Juan Carlos Cassinelli Cali
OPINIÓN

AGROTURISMO EN EL ECUADOR

Por motivos de índole personal, tuve la oportunidad en las últimas semanas de visitar algunas ciudades de Italia y España. Como consecuencia de ello, analicé determinados temas que podrían trasladarse con facilidad al Ecuador.
Obviamente, todo dependerá de la

Leer más »
EDITORIAL

DENUNCIADOS PERO INTOCABLES

Por la sola sospecha de corrupción, en otros países, los funcionarios públicos dan un paso al costado. En Ecuador, mientras más manchado está el funcionario, más respaldo político recibe, siempre que cuente con la bendición de quien ejercer el poder.<br

Leer más »
Lorem ipsum dolor sit amet, consectetur adipiscing elit, sed do eiusmod tempor incididunt ut labore et dolore