En la comunidad de Peñas Blancas, ubicada en el cantón Rioverde, al norte de la provincia de Esmeraldas, la rutina de pescadores, recolectores de almejas y criadores de larvas de camarón se ha visto gravemente afectada. Esto se debe al derrame de crudo ocurrido el 13 de marzo en El Vergel, Quinindé, que llegó hasta las playas de Rioverde, contaminando el mar del que dependen para su sustento.
El petróleo alcanzó la costa cuatro días después del incidente, perjudicando a unas 150 personas dedicadas a la recolección de almejas. A lo largo de cuatro kilómetros de playa, numerosos moluscos aparecieron muertos. Victoria Bone, una recolectora de la zona, expresó su pesar por la imposibilidad de continuar con su labor y advirtió sobre los riesgos para la salud debido a la contaminación. El 70 % de quienes desempeñan esta actividad son mujeres, muchas de ellas madres solteras. Nelly Ramírez, quien mantiene a sus siete hijos con este trabajo, manifestó su angustia por la falta de ingresos para cubrir sus necesidades.
Antes del derrame, cada recolectora obtenía hasta 10 libras de moluscos al día; sin embargo, ahora la arena solo muestra rastros de crudo.
Los pescadores también han sufrido las consecuencias. Unas 150 lanchas han quedado inactivas por temor a la contaminación. Algunos intentaron pescar a una o dos millas de la costa, pero regresaron con redes impregnadas de grasa. Nery Figueroa, un pescador local, comentó que los intentos de captura han sido infructuosos, con retornos mínimos de cinco o seis libras de pescado.
Asimismo, la producción de larvas de camarón ha sido interrumpida. Rafael Velásquez, criador del sector, explicó que sus 16 piscinas están vacías, ya que el agua contaminada impide el desarrollo de los animales. Esto afecta también a los 60 camaroneros que dependen de su producción para mantener sus negocios.
La marea negra no solo ha ensuciado la playa de Peñas Blancas, sino que ha paralizado la vida de esta comunidad costera. Sus habitantes exigen respuestas y medidas urgentes para mitigar el impacto ambiental y económico que han sufrido tras el derrame de crudo.