{"id":63351,"date":"2026-04-06T10:15:15","date_gmt":"2026-04-06T15:15:15","guid":{"rendered":"https:\/\/elmercuriomanta.ec\/?p=63351"},"modified":"2026-04-06T10:15:15","modified_gmt":"2026-04-06T15:15:15","slug":"el-hombre-que-caza-joyas-y-dinero-en-manabi-usando-su-detector-de-metales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elmercuriomanta.ec\/index.php\/2026\/04\/06\/el-hombre-que-caza-joyas-y-dinero-en-manabi-usando-su-detector-de-metales\/","title":{"rendered":"El hombre que \u201ccaza\u201d joyas y dinero en Manab\u00ed usando su detector de metales"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-large is-resized\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" src=\"https:\/\/elmercuriomanta.ec\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/image-38-1024x576.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-63352\" style=\"width:685px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/elmercuriomanta.ec\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/image-38-1024x576.png 1024w, https:\/\/elmercuriomanta.ec\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/image-38-300x169.png 300w, https:\/\/elmercuriomanta.ec\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/image-38-768x432.png 768w, https:\/\/elmercuriomanta.ec\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/image-38.png 1200w\" sizes=\"(max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Bryan Zambrano busca lo que otros pierden. Recorre distintas playas con un detector de metales en busca de joyas y monedas ocultas en la arena.\u00a0<br>\u00a0<br>Bryan Zambrano busca el oro que los ba\u00f1istas olvidan en\u00a0Manab\u00ed. Conoce la historia de &#8216;Familia Detectora&#8217;, el hombre que hizo de la playa su oficina para rescatar tesoros que otros dieron por perdidos.\u00a0Por las ma\u00f1anas, cuando el sol apenas comienza a golpear la costa manabita, hay un hombre que camina despacio, atento al sonido de un curioso aparato en la arena. No busca oro en mapas antiguos\u00a0ni cofres enterrados por piratas. Busca lo que otros perdieron sin darse cuenta.\u00a0\u00a0<br>\u00a0<br>En la\u00a0playa de San Mateo, en Manta, el pitido no se detiene. Es leve, constante. Bryan Zambrano avanza con un detector de metales cuyo valor supera los $ 2.000, una pala en mano y un peque\u00f1o bolso donde guarda sus \u2018v\u00edctimas\u2019. Lleva tambi\u00e9n un tr\u00edpode de cuello para grabarse.\u00a0De pronto, el sonido cambia. Los n\u00fameros en la pantalla del detector empiezan a moverse. \u201cAqu\u00ed hay algo diferente\u201d, dice. Se agacha, escarba con cuidado y encuentra una cremallera.\u00a0Podr\u00eda haber sido cualquier cosa. \u201cEso es lo bonito de la detecci\u00f3n.\u00a0\u00a0<br>\u00a0<br>Uno nunca sabe lo que va a salir.\u00a0Puede que en esa detecci\u00f3n tambi\u00e9n\u00a0me hubiese salido un anillo de oro\u201d, destaca, sonriente. Y sigue caminando: Cerca de las sillas de playa, sobre la arena compacta, incluso donde comienza el mar.\u00a0Prefiere trabajar cuando la marea est\u00e1 baja. Ah\u00ed, explica, es donde ocurre todo. \u201cPor lo general dentro del agua es donde\u00a0se le cae la joyer\u00eda a la gente.\u00a0Cuando baja la marea, todo eso queda estancado\u201d. En San Mateo, por ejemplo, el mar retrocede lo suficiente como para dejar al descubierto zonas donde antes hubo ba\u00f1istas.\u00a0Es terreno f\u00e9rtil.\u00a0\u00a0<br>\u00a0<br>Este hombre de 31 a\u00f1os ha recorrido varias playas de la costa ecuatoriana: Jaramij\u00f3, Tarqui, Monta\u00f1ita, San Mateo, Santa Marianita,\u00a0Puerto L\u00f3pez y Puerto Cayo. Pero su rutina se concentra en los alrededores de Manta. No hay una playa perfecta, advierte.\u00a0Todo depende de la suerte. Aun as\u00ed, tiene sus estrategias. La de Tarqui, por ejemplo, es evitada por otros\u00a0detectoristas. \u00c9l la aprovecha.\u00a0\u201cHe ido y me he hecho 30, 40 d\u00f3lares en moneda. He sacado joyer\u00eda de plata. Como los otros no van, esa es como mi playa secretita\u201d.\u00a0\u00a0<br>\u00a0<br>San Mateo, en cambio, le ha dado sus mejores hallazgos en oro. Y la\u00a0playa El Murci\u00e9lago, por ser la m\u00e1s concurrida, suele estar \u2018pelada\u2019. \u201cLa mayor\u00eda de mis compa\u00f1eros se enfrascan ah\u00ed\u201d. Porque s\u00ed, hay un peque\u00f1o grupo de\u00a0detectoristas\u00a0en Manta. Apenas seis o siete. Y la mayor\u00eda prefiere \u2018camellar\u2019 en \u2018voz baja\u2019. \u201cA nosotros no nos conviene que la gente sepa\u00a0del hobby\u00a0porque m\u00e1s gente va a comprar detectores\u201d, reconoce, pero no le preocupa.\u00a0\u201cPlayas hay muchas y la gente pierde cosas todos los d\u00edas&#8230;\u00a0El sol sale para todos\u201d, reflexiona.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-full is-resized\"><img decoding=\"async\" width=\"414\" height=\"276\" src=\"https:\/\/elmercuriomanta.ec\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/image-39.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-63353\" style=\"width:567px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/elmercuriomanta.ec\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/image-39.png 414w, https:\/\/elmercuriomanta.ec\/wp-content\/uploads\/2026\/04\/image-39-300x200.png 300w\" sizes=\"(max-width: 414px) 100vw, 414px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>La historia de Bryan comenz\u00f3 frente a una pantalla. Ten\u00eda unos siete a\u00f1os cuando ve\u00eda en YouTube al canal espa\u00f1ol\u00a0Detecci\u00f3n Met\u00e1lica. \u201cSiempre me llam\u00f3 la atenci\u00f3n encontrar alg\u00fan tesoro\u201d, confiesa, sobre aquel sue\u00f1o que parec\u00eda lejano. Los detectores eran (y son) \u2018cari\u00f1osos\u2019 y\u00a0dif\u00edciles de conseguir en Ecuador.\u00a0Su familia no pod\u00eda costearlo.\u00a0Pas\u00f3 el tiempo y su esposa cambi\u00f3 todo. Hace unos tres a\u00f1os, tras ver estos artefactos en internet y el amor de Bryan por ellos, su esposa tom\u00f3 la decisi\u00f3n.\u00a0\u00a0<br>\u00a0<br>\u201cLlega en un mes\u201d, le dijo, mostr\u00e1ndole la compra. Ese, fue el inicio.\u00a0\u201cFue lo mejor que me pudo haber regalado, aparte de mis hijos\u201d, bromea.\u00a0De lunes a jueves, Bryan \u2018peregrina\u2019 los litorales con su detector. El resto de la semana trabaja como\u00a0delivery. La detecci\u00f3n es\u00a0un hobby, pero no siempre.\u00a0\u201cHay d\u00edas que hago m\u00e1s (dinero) en la playa que mi trabajo fijo\u201d, revela. Pero no es constante. Hay jornadas sin nada. Otras, en cambio, pueden cambiar el mes entero. \u201cTodo es cuesti\u00f3n de suerte\u201d, repite.\u00a0\u00a0<br>\u00a0<br>En sus recorridos ha encontrado mucho m\u00e1s que monedas. Desde joyer\u00eda de plata hasta objetos inesperados: cuchillos enterrados, herramientas de pesca, una campana antigua o un rosario con una fotograf\u00eda deteriorada que prefiri\u00f3 volver a enterrar.\u00a0Uno en cada tono no sabe lo que le va a salir\u201d, dice, evocando aquella vez en que el rosario le pareci\u00f3 un vestigio de rituales ocultos.\u00a0Bryan no guarda lo que encuentra. Lo vende, principalmente a trav\u00e9s de redes sociales.\u00a0\u201cSi me dan el precio que quiero, lo vendo\u201d.\u00a0\u00a0<br>\u00a0<br>Incluso ha vendido objetos a sus propios due\u00f1os. Antes intentaba devolverlos, pero cambi\u00f3 de idea.\u00a0\u201cMe sal\u00edan mil due\u00f1os\u2026\u00a0y a veces la gente no es ni agradecida\u201d. Ahora, basta con repetir\u00a0\u201cgracias por la donaci\u00f3n\u201d, a cualquiera que intente recuperar \u2018de a gratis\u2019 alg\u00fan objeto encontrado.\u00a0M\u00e1s all\u00e1 del dinero, Bryan tiene un plan. Quiere crecer en redes sociales y, cuando logre\u00a0monetizar, usar lo que obtiene para ayudar a otros. \u201cMi objetivo es que todo lo que saque sirva para bendecir a alguien\u201d,\u00a0proyecta.\u00a0\u00a0<br>\u00a0<br>No quiere regalar dinero directamente, sino apoyar emprendimientos y luego compartir con quienes lo necesiten. A\u00fan no lo ha hecho. Pero lo tiene claro. Mientras camina por San Mateo, el detector emite su pitido r\u00edtmico. Ba\u00f1istas curiosos se le acercan y le preguntan\u00a0si est\u00e1 midiendo el suelo o detectando cangrejos. Le ha pasado m\u00e1s de una vez. Bryan sonr\u00ede, explica y sigue su camino. Sabe que la rareza de su oficio es tambi\u00e9n parte de la historia que quiere contar.\u00a0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Bryan Zambrano busca lo que otros pierden. Recorre distintas playas con un detector de metales en busca de joyas y monedas ocultas en la arena.\u00a0<\/p>\n","protected":false},"author":14,"featured_media":63352,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[20],"tags":[],"class_list":["post-63351","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-portada-2"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/elmercuriomanta.ec\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/63351","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/elmercuriomanta.ec\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/elmercuriomanta.ec\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elmercuriomanta.ec\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/14"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elmercuriomanta.ec\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=63351"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/elmercuriomanta.ec\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/63351\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":63354,"href":"https:\/\/elmercuriomanta.ec\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/63351\/revisions\/63354"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/elmercuriomanta.ec\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/63352"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/elmercuriomanta.ec\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=63351"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/elmercuriomanta.ec\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=63351"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/elmercuriomanta.ec\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=63351"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}