{"id":55278,"date":"2025-11-11T09:51:56","date_gmt":"2025-11-11T14:51:56","guid":{"rendered":"https:\/\/elmercuriomanta.ec\/?p=55278"},"modified":"2025-11-11T09:51:56","modified_gmt":"2025-11-11T14:51:56","slug":"las-pescadoras-que-abandonaron-el-mar-en-ecuador-los-piratas-y-narcotraficantes-han-desplazado-a-las-mujeres-de-su-oficio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elmercuriomanta.ec\/index.php\/2025\/11\/11\/las-pescadoras-que-abandonaron-el-mar-en-ecuador-los-piratas-y-narcotraficantes-han-desplazado-a-las-mujeres-de-su-oficio\/","title":{"rendered":"LAS PESCADORAS QUE ABANDONARON EL MAR: EN ECUADOR, LOS PIRATAS Y NARCOTRAFICANTES HAN DESPLAZADO A LAS MUJERES DE SU OFICIO"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img fetchpriority=\"high\" decoding=\"async\" width=\"354\" height=\"274\" src=\"https:\/\/elmercuriomanta.ec\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/image-110.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-55279\" style=\"width:462px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/elmercuriomanta.ec\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/image-110.png 354w, https:\/\/elmercuriomanta.ec\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/image-110-300x232.png 300w\" sizes=\"(max-width: 354px) 100vw, 354px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Redacci\u00f3n, EM.- La Chorrera no es precisamente un pueblo pintoresco. M\u00e1s bien, son notorios el descuido y la pobreza. En sus calles empolvadas se dispersa la basura que traen la brisa y las mareas. Sobre la larga playa de 3.5 kil\u00f3metros de extensi\u00f3n permanecen encalladas algunas lanchas por falta de motor y, hacia media ma\u00f1ana, los pescadores se esfuerzan por desanudar sus redes vac\u00edas. Carmen, de 47 a\u00f1os, en ocasiones ayuda en esa tarea a su hermano Manuel. Ellos dos, as\u00ed como el resto de personas mencionadas en este reportaje, aparecen con nombres cambiados por cuestiones de seguridad. <\/p>\n\n\n\n<p>Carmen era muy peque\u00f1a cuando lleg\u00f3 por primera vez a La Chorrera en el velero que timoneaba su padre. Ven\u00edan de su natal Jaramij\u00f3, una importante ciudad pesquera cerca de Manta, en la provincia de Manab\u00ed, donde tambi\u00e9n est\u00e1 La Chorrera. La traves\u00eda pod\u00eda tomar hasta seis d\u00edas. \u201cTodo depend\u00eda del viento, as\u00ed como nos tra\u00eda, as\u00ed mismo nos devolv\u00eda\u201d, recuerda. La familia \u2014padres y tres de los cuatro hijos\u2014 se instal\u00f3 definitivamente en 1985, en una choza levantada con pl\u00e1sticos, con la esperanza de que ese mar les diera una mejor vida. Carmen empez\u00f3 a pescar cuando ten\u00eda 10 a\u00f1os. Junto a su padre y sus dos hermanos, entre ellos Manuel, recog\u00eda larvas de camar\u00f3n para venderlas a laboratorios que las cultivaban para luego pasarlas a piscinas de crecimiento. \u201cFue una buena \u00e9poca\u201d, dice, \u201cla gente que aprovech\u00f3 la larva pudo hacer algo de dinero\u201d. Su padre logr\u00f3 comprar un bote con motor. Vino la pesca de langosta y langostino, y despu\u00e9s la de variadas especies peque\u00f1as que, atrapadas en conjunto, forman lo que se conoce como pescado revuelto. En mejores d\u00edas y en aguas m\u00e1s fecundas, consegu\u00edan especies medianas m\u00e1s apetecidas y de mayor precio: cachema, robalo, pargo. A los 22 a\u00f1os, Carmen se cas\u00f3 con un pescador del pueblo y tuvo a su primera hija. Cuando la ni\u00f1a creci\u00f3, ella volvi\u00f3 al mar junto a su esposo. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-left\">Nunca fue un trabajo f\u00e1cil, pero en esos a\u00f1os \u2014inicio del siglo\u2014 las preocupaciones todav\u00eda eran el oleaje, el viento y la cantidad de pescado que el mar pod\u00eda ofrecer. \u201cAntes usted no ve\u00eda los grandes barcos que hoy se llevan todo. Cogen hasta el pescado peque\u00f1o que luego se muere. No respetan la milla de protecci\u00f3n y se meten hasta ac\u00e1\u201d, dice acerca de la ley ecuatoriana que reserva ocho millas desde la costa para la pesca artesanal, pero que, afirma ella, nadie cumple. En La Chorrera todos coinciden: esa norma no impide que los barcos industriales invadan con sus redes profundas y sus sistemas mec\u00e1nicos de wincha y poleas. Luego vino el mal m\u00e1s nuevo, el mayor: los piratas, delincuentes vinculados a redes de crimen organizado que roban principalmente lanchas y motores para luego utilizarlas en el tr\u00e1fico de drogas. As\u00ed lo demostr\u00f3 una investigaci\u00f3n de Mongabay Latam publicada el 22 de octubre pasado que da cuenta de c\u00f3mo el negocio criminal de las extorsiones a pescadores se ha convertido en un brazo clave en la log\u00edstica del narcotr\u00e1fico para controlar las rutas mar\u00edtimas de contrabando. Desde entonces, las mujeres han dejado de salir a pescar y sus esposos han optado por no llevarlas con ellos por miedo a que los asaltos terminen con violaciones. \u201cB\u00e1sicamente, ese miedo ha hecho que las mujeres ya no trabajemos en el mar\u201d, dice Carmen. Tras a\u00f1os de trabajo y ahorro, su esposo logr\u00f3 comprar una lancha mediana con un motor de 75 caballos de fuerza, pero hace un a\u00f1o le asaltaron mientras pescaba a unas 80 millas n\u00e1uticas, a donde iba a buscar picudo, albacora, bandera y otras especies grandes. Le robaron el motor y los materiales de pesca, hasta la comida y la chaqueta que llevaba. La p\u00e9rdida borde\u00f3 los 7000 d\u00f3lares. \u201cPerdimos todo. Ya no pod\u00edamos meternos con otra deuda porque\u2026 \u00bfy si vuelve a pasar lo mismo?\u201d, se preguntan. Hoy esa lancha est\u00e1 varada en la playa, como tantas otras que perdieron su motor, y el esposo de Carmen ha debido volver a trabajar como empleado en otra embarcaci\u00f3n.<br><br><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Redacci\u00f3n, EM.- La Chorrera no es precisamente un pueblo pintoresco. M\u00e1s bien, son notorios el descuido y la pobreza. 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