
¿CON QUÉ CARA NOS MIRARÁN?
El debate presidencial por la segunda vuelta fue lo más parecido a una pelea de esquina, con la enorme diferencia de que fue reproducido en televisión nacional y en las redes sociales a vista y paciencia del resto del mundo, y pagado por todos los ecuatorianos con nuestros impuestos. ¿Y todo esto para qué? Para ver a los dos candidatos finalistas lanzarse pulla tras pulla












