
NI CIEN, NI DIEZ
El periodo de gracia de cien días que los pueblos dan a los mandatarios recién electos no es algo que la ciudadanía va a otorgar al presidente que ha sido reelegido, pues él simplemente debe continuar su gestión. La investidura del 24 de mayo es solo un formalismo que de ningún modo representa una fecha de arranque para recién entonces atacar los graves problemas que afronta Ecuador.












