LA VERDADERA HERENCIA DE UN MILITAR EJEMPLAR
Alexander Levoyer es un general del Ejército en servicio pasivo, pero todavía tiene mando. Su tenacidad hizo que, pese a que el Gobierno frenara su ascenso, se convierta en un mito. En Esmeraldas, donde Levoyer lideró la Fuerza de Tarea Conjunta Esmeraldas en 2022, recuerdan que llegó un militar al que no le tembló la voz ni la mano para imponer los intereses nacionales. Él fue, precisamente, quien dio una advertencia a los delincuentes: los iba a eliminar si continuaban en sus andanzas. La cumplió. Arrinconó a los narcos con fuerza. Levoyer, a quien todavía rinden honores a su paso, es uno de esos oficiales que deben convertirse en ejemplo para los jóvenes, quienes a diario están en las calles en las operaciones en contra del crimen organizado que amenaza a la seguridad y la soberanía. Asimismo, este Diario ha recogido la sabiduría de otros militares muy destacados. Paco Moncayo, el mayor general del país, llegó, como todos los años, a Patuca, en Morona Santiago, para el XXXI aniversario de la gloria en la guerra del Cenepa y dar un mensaje de unidad. Moncayo, maestro de altos oficiales, es un símbolo viviente de la entrega de los ecuatorianos cuando la diplomacia falla al garantizar la paz y llega el uso de la fuerza. Uno más: Mario Pazmiño. Este coronel, cuya fotografía tiene un espacio privilegiado en las paredes de los organismos de Inteligencia militar más secretos, es uno de los oficiales en servicio pasivo mejor enterados sobre el narcotráfico. Hay otros. Sus conocimientos deben ser mejor aprovechados cuando la soberanía corre riesgo por el crimen.



